¿Crees que defender el planeta también es una forma de honrar tus raíces? Xiye Bastida desde luego no lo duda, y por eso se ha convertido en una de las activistas climáticas más influyentes del movimiento ambiental global. Con raíces mexicanas, su lucha por el clima nace desde la cultura indígena, del respeto por la tierra y de la convicción de que la justicia ambiental no puede separarse de la justicia social. Con solo 22 años, Xiye ha llevado el conocimiento ancestral a las cumbres internacionales y ha demostrado que la juventud tiene mucho que decir (y hacer) frente a la crisis climática. Por todo esto, queremos darte a conocer su camino como #ChangeMaker. Are you ready?
El punto de partida: Crecer escuchando a la Tierra
Xiye Bastida nació en San Pedro Tultepec, una comunidad indígena otomí-tolteca en México, donde el vínculo con la naturaleza forma parte de la vida cotidiana. Desde pequeña aprendió que la Tierra no es un recurso, sino un ser vivo al que hay que respetar. Sin embargo, ese equilibrio se rompió pronto: su comunidad comenzó a sufrir sequías extremas y escasez de agua como consecuencia directa del cambio climático.
Tras varios años de sequía seguidos de extensas inundaciones, su familia se vio obligada a trasladarse a Nueva York, y fue ahí cuando Xiye abrió los ojos y entendió que lo que estaba viviendo no era un caso aislado. Por desgracia, la crisis climática era algo que conectaba a territorios, culturas y generaciones.

Del aula a la calle: activismo joven con raíces profundas
Cuando se asentó en Estados Unidos, Xiye tenía solo 13 años y estaba empezando el instituto en Nueva York. Mientras aprendía un nuevo idioma y se adaptaba a una nueva cultura, empezó también a comprender que la crisis climática que había afectado a su comunidad en México era parte de un problema global. Por esto, empezó a participar en movimientos estudiantiles por el clima, y pronto se convirtió en una de las organizadoras clave de los Fridays For Future NYC (un movimiento global juvenil que exige acción urgente contra la crisis climática a través de huelgas escolares los viernes).
Al pasar a la Universidad, decidió profundizar en su vocación y estudiar Ciencias Ambientales y Justicia Climática en la Universidad de Pensilvania. Allí pudo unir sus conocimientos académicos con el activismo. Podía hablar con conocimiento de las emisiones y políticas climáticas, pero también de colonialismo, racismo ambiental y saberes ancestrales.
Actualmente, Xiye no solo protesta: educa, conecta y cuestiona. Su mensaje es claro: no se puede hablar de sostenibilidad sin escuchar a las comunidades indígenas y a quienes han protegido la Tierra durante generaciones. Y eso ha hecho que su voz resuene en foros internacionales, desde la ONU hasta la COP, sin perder nunca el vínculo con la juventud y el ámbito educativo.Su trayectoria demuestra algo fundamental: elegir qué estudiar no es solo una decisión profesional, sino también una decisión ética que puede convertirse en una herramienta para amplificar tu impacto. Xiye combina ciencia con cultura, convirtiendo el aula en un espacio de transformación social. ¿Te imaginas estudiando ciencias ambientales, relaciones internacionales o sociología para defender aquello en lo que crees?

Conexión con Plan Zero y los ODS
Xiye Bastida encarna la esencia de Plan Zero: educación transformadora, liderazgo joven y acción con impacto desde una mirada global y diversa. Su trabajo conecta de manera transversal con múltiples Objetivos de Desarrollo Sostenible, demostrando que la acción climática no es un área aislada, sino un eje que atraviesa educación, justicia social, cultura y participación política.
- ODS 4 (Educación de calidad): entiende la educación como una herramienta clave para el cambio. Desde su etapa en el instituto hasta sus estudios universitarios, ha usado el aula como plataforma de concienciación y acción. Además, promueve la educación climática desde una mirada intercultural, integrando saberes indígenas y ciencia académica.
- ODS 10 (Reducción de las desigualdades): uno de los ejes centrales de Xiye es la denuncia del racismo ambiental y de las desigualdades estructurales que agravan los efectos del cambio climático. Visibiliza cómo las comunidades indígenas, racializadas y empobrecidas son las más afectadas, a pesar de ser las que menos contribuyen al problema.
- ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles): al mudarse a Nueva York y actuar en contextos urbanos, empezó a defender ciudades más resilientes, verdes e inclusivas. Busca transformar los espacios donde viven las personas para que sean más habitables frente a fenómenos extremos como inundaciones, olas de calor o contaminación.
- ODS 13 (Acción por el clima): Xiye ha sido una de las organizadoras clave de las huelgas climáticas estudiantiles en EE. UU. y una voz joven en foros internacionales. Pero su enfoque va más allá de la urgencia: insiste en que la acción climática debe ser justa, inclusiva y liderada también por la juventud.
- ODS 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas): ha intervenido en organismos internacionales y espacios políticos para exigir transparencia, responsabilidad y justicia intergeneracional. Su activismo demuestra que la protesta pacífica y el compromiso cívico son herramientas legítimas de transformación.
- ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos): el trabajo de Xiye se basa en la colaboración con otros jóvenes, comunidades indígenas, movimientos climáticos globales e instituciones educativas. Cree firmemente en la acción colectiva y en la creación de redes que conecten territorios, culturas y generaciones para amplificar el impacto.
Inspiración que transforma raíces en acción
Con poco más de veinte años, Xiye ha sido reconocida por medios internacionales, ha participado en campañas globales y ha trabajado junto a organizaciones climáticas de todo el mundo. También es autora del libro Re-Generation: Raising the Voices of the Climate Crisis, donde recopila historias de jóvenes #ChangeMaker que, como ella, están cambiando la narrativa climática desde diferentes rincones del planeta.
La historia de Xiye Bastida nos recuerda que no hay una única forma de ser activista, y que la ciencia, la cultura, la educación y la espiritualidad pueden convivir. Pero a pesar del reconocimiento, Xiye insiste en algo esencial: el protagonismo no es individual. El cambio real ocurre cuando se construye comunidad, cuando el activismo se convierte en un proceso colectivo y cuando la juventud entiende que su voz importa, esté donde esté.
Ha convertido su identidad en fuerza, su educación en herramienta y su juventud en motor de cambio. En Plan Zero creemos en esa misma energía: la de quienes entienden que estudiar es una forma de posicionarse ante el mundo y que el conocimiento puede ser un acto de cuidado hacia el planeta. ¿Qué parte de tu historia podría convertirse en tu causa? ¿Has pensado que tus estudios pueden ser el puente entre lo que eres y el mundo que quieres construir?Cuéntanos cómo te gustaría cambiar el mundo y encontraremos tu ruta para lograrlo. La inspiración ya la tienes, let’s do it!



